TIBURON SIN CENSURA 7AM
EL TIBURON SIN CENSURA es un podcast de 3 Horas con contenido sin para y buen desmadre cotorreando con la comunidad a nivel mundial, a el lo acompaña panchito y la tibu banda de lunes a viernes
LA MUSICA DE LOS 90`S
QUE NO PASARA DE MODA
Somos desde el 2008 la radio online que le pone play a la musica POP, POP ROCK, POP BALADA, POP DANCE, de los 80`s, 90`s, 00`s y mas desde Fresno California para el mundo.
Video can’t be displayed
TRAFFIC REVEMIX 5PM LUNES A VIERNES
PROXIMAMENTE
LO MEJOR DE LA MUSICA DE LOS 80`S 90`S Y 00, CON EL DJ QUE VUELVE A LA ESCENA CON LA MUSICA MESCLADA CON LA EXPERIENCIA DESDE MAS DE 3 DECADAS, IMPULSADO CON EL REGRESO DE LA MUSICA QUE NO PASARA DE MODA.
PORQUE AMAMOS LOS 90`S
Los fanáticos de la música de los noventas no somos gente atrapada en el pasado: somos guardianes de una frecuencia. Esa década fue un cruce raro y glorioso donde la tecnología todavía no domesticaba al alma y la industria aún dejaba respirar a los artistas. La música noventera nació con imperfecciones visibles, con voces que no pedían permiso y letras que no tenían miedo de sentirse grandes, tristes, furiosas o absurdamente felices.
Esa música no debe morir porque fue banda sonora de un mundo que todavía se atrevía a escuchar completo un disco, no solo un coro de quince segundos. Nos enseñó a esperar, a grabar canciones en casete, a rebobinar con un lápiz, a sufrir cuando la radio cortaba la rola justo al final. Eso creó vínculo, no consumo. Por eso sigue vibrando: porque no fue desechable.
En la memoria, los noventas siguen vivos porque ahí se mezclaron primeros amores, desvelos, carretera, amigos que ya no están y versiones de nosotros mismos que todavía reconocemos cuando suena cierta canción. El cerebro guarda la música junto a las emociones, y cuando vuelve a sonar, no entra por los oídos: entra directo al pecho. Es neurociencia con nostalgia incluida.
Y en el corazón, esa música sigue latiendo porque fue honesta. No perfecta, honesta. El grunge gritó lo que muchos callaban, el rock alternativo cuestionó, el pop se atrevió a ser melódico sin cinismo, el hip-hop narró realidades crudas, y la electrónica empezó a enseñarnos que también se puede soñar bailando.
La música de los noventas no muere porque no pertenece al tiempo, pertenece a la identidad. Mientras alguien escuche una canción y diga “ahí estaba yo”, mientras una rola provoque piel de gallina sin pedir contexto, esa década seguirá viva. No como recuerdo viejo, sino como pulso activo.
El futuro puede traer sonidos nuevos, algoritmos más listos y modas fugaces, pero la música que se grabó en el alma no se borra. Solo espera el momento exacto para volver a sonar… y recordarnos quiénes somos cuando nadie nos está mirando.